Despedida de Lucia y María

Hoy es el 26 de agosto y estamos todo un poco tristes porque Lucia y María nos han dejado para volver a España. Ahora mismo estarán el barco de vuelta, rumbo a Dakar. Han hecho un trabajo fantástico, tanto con los talleres de audiovisual como con los de reciclaje. Al resto del grupo nos quedan 4 días por delante, hasta coger el barco a Dakar y volver a Madrid. Esta tarde hemos tenido una reunión muy emocionante con las mujeres de la comunidad. Han venido muchas y les hemos contado que entendemos que no puedan asistir a los talleres porque tienen el trabajo en los campos de arroz, pero que tienen la posibilidad de aprender algo que les puede dar sustento durante los meses de la estación seca, cuando van a tener tiempo de sobra para llevar a cabo pequeños trabajos. Así que les hemos propuesto que 3 de ellas participen durante dos horas al día en el taller de textil; que aprendan a tejer bolsos y fundas para venderlos en Madrid en mercadillos solidarios y que luego enseñen a otras mujeres a hacer lo mismo. Aceptaron y a partir de mañana las vamos a tener durante 2 horas en el taller de textil. Creo que vamos a volver en diciembre para poner en marcha las obras de rehabilitación de la casa impluvium y nos interesa que para entonces hayan estado trabajando para poder vender los objetos durante la época de Navidad.

Ayer nos fuimos de excursión a Oussouye y antes de ir al campamento a comer, nos fuimos a un lugar absurdo; un pueblo que se llama Giroman, o algo parecido, donde hace unos años unos tubabs locos construyeron un complejo hotelero inmenso que nunca se abrió al público. El hotel está abandonado, las habitaciones totalmente equipadas, la mayoría con hidromasaje y hay salones inmensos decorados con madera y otros materiales preciosos totalmente abandonados. Parece de estar en el hotel del Resplandor, pero en versión africana. Increíble. Después de esta visita surrealista, nos fuimos a Molomp, donde hay dos de los fromagers más grandes de la región.

 

 

el abrazo de Enampore

Hoy es el 24 de agosto y os escribo desde el campamento, en un día nublado y un poco triste, porque hoy se acaban los talleres audiovisuales. Anoche pasó algo increíble que os quiero contar: los alumnos del taller de Lucía nos preguntaron por la tarde si nos apetecía ver una obra de teatro que habían preparado. Nos sorprendió mucho, porque no nos habían contado que hacían teatro, así que aceptamos y por la noche pusimos unas velitas en el comedor, esperando a que llegaran. Pero cuando llegaron nos comentaron que preferían actuar en el impluvium, en el centro, porque habían preparado un pequeño escenario. Llegaron alrededor de 12 chicos y chicas, más unos diez de público. Ya no había luz, así que ayudados por los frontales y las velas, intentamos iluminar un poco el escenario. Los chicos venían preparadísimos, con su vestuario y su atrezzo, y nos sumergieron durante una hora o más en las tradiciones djola, para que supiésemos cuáles son sus alegrías y sus miedos. La historia era la de un hombre que encontraba a otro hombre cultivando su tierra. Luego, el conflicto de no encontrar una solución para averiguar a quien pertenecía la tierra y dirigirse a los distintos sabios de la aldea: al jefe del pueblo y al feticher. Y por ultimo nos contaba como el fetiche desvelaba quien tenía la razón a través de una muerte inesperada. La obra fue maravillosa, nos fascinó y nos llevó a un mundo lejano pero totalmente conocido. Luego bailaron para nosotros y con nosotros, en una fiesta muy emocionante y mágica. Fue el mejor abrazo que me han dado nunca. En África no tienes escapatoria. Tienes que volver a ser tú mismo a pesar de todo. Una de las frases del primer grupo era “Lo que se hace en África se queda en África”. A mí me gustaría que no se quedara, que traspasara todas las fronteras y que todo el mundo, por lo menos una vez, pudiese vivir esto que estamos experimentando nosotros. Creo que hoy he adquirido mi nombre djola: Ansifioto. La que perdura.

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La Korité

Hoy es el 20 de agosto. Estamos en el campamento de Enampore con el segundo grupo de viajeros. Como veis por el cartel de la foto, aguantan bien y con buen humor las cucarachas y demás bichos que nos encontramos en las habitaciones. El sábado pasado, organizamos una exposición de fotografías de los alumnos de Lucía. Las fotografías se realizaron en 2011, durante el primer taller que impartió y tenemos pensado llevarlas a España y exponerlas en distintos colegios de la Comunidad de Madrid. También es el cumpleaños de Helena, una de las viajeras, y aprovechamos para celebrarlo con los niños. Hoy no ha habido talleres porque se celebra la Korité, fiesta de final del Ramadán, así que hemos aprovechado para dar una vuelta por el pueblo, aunque la lluvia sigue sin darnos tregua. Visitamos la maison impluvium, una de las ultimas que quedan por la zona y hablamos de nuestro proyecto de rehabilitación. Si todo va bien, en diciembre volveremos aquí para empezar las obras con la gente de la comunidad rural. Esta noche va a haber fete dansante en el foyer des jeunes, el lugar donde se reúnen los jóvenes para bailar. Mañana empezarán los talleres y llegará Lulu, una mujer que nos echará una mano con el curso de iniciación de video. Todo va bien, el tiempo pasa lento, los niños preguntan por los viajeros del primer grupo y nos damos cuenta de que se saben los nombres de todos. Es increíble lo rápido que aprenden.

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Primera parte…

Día 4 – sábado 4 de agosto

Llegamos a Ziguinchor a la hora prevista. Joseph, nuestro gran amigo y compañero de Enampore y miembro del consejo de la comunidad rural, nos espera en el puerto  con nuestro “chapa bus”, el minibús que nos llevará al campamento. Pasado el pueblo de Djibelor, se acaba la carretera asfaltada y nos adentramos en el camino que lleva hasta Enampore y que se acaba en el pueblo de Bandjal: tierra roja llena de baches, debido a las lluvias torrenciales que caen en esta época, baobabs y fromagers, caras sonrientes que se nos cruzan por el camino y que nos saludan. Me gustaría aprovechar para comentar  que en la región de la Casamance hubo un conflicto armado que provocó miles de muertos. El conflicto fue provocado por el hecho de que la región es muy fértil y que todos los productos que proporcionaba la tierra, venían sistemáticamente robados por el gobierno y enviados al norte. Este conflicto sigue dando mucho que hablar, sin embargo en la zona en la que nos encontramos nunca llegó a darse, porque se trata de una zona sagrada donde los rebeldes ni el ejército se atreven a entrar. La comunidad de Enampore es un lugar seguro, tranquilo y maravilloso e invito a todo el mundo a visitarlo sin tener el más mínimo miedo por su seguridad. En menos de una hora llegamos a nuestro destino: el campamento de Enampore.

Al bajar, Lucia y María nos dicen que los niños se acaban de ir; nos han estado esperando durante toda la mañana y volverán por la tarde. El campamento ha mejorado mucho respecto al año pasado. Las habitaciones han quedado preciosas y aunque sean muy básicas y no tengan los “lujos” a los que estamos acostumbrados, son muy acogedoras. Empiezo a recordar lo feliz que estuvimos aquí el año pasado. Nos invaden los colores, las sonrisas de los niños que empiezan a llegar al campamento; probamos la estupenda comida de Genevieve, nos reímos mucho y nos acostamos prontito. Aun pesan las horas de barco, los mareos, el calor húmedo, el cambio de temperatura y la felicidad repentina. Por la tarde nos dedicamos a visitar la escuela donde vamos a desarrollar nuestros talleres. Aparece Toti Rovira, un catalán enamorado de África y profesor del curso de montaje. Por fin nos conocemos, después de tantas llamadas por skype y tanto intercambio de correo electrónico. También conozco a su familia africana y a su pequeño Pepe, un bebe encantador con ojos de ángel.

Algunos de los viajeros siguen con problemas de estomago; el cambio de temperatura y comida les está jugando una mala pasada. Por la noche algunos de nosotros se entretienen con un parchís. Hay mucha calma aquí, el tiempo pasa con un ritmo distinto y todo el mundo empieza a relajarse y a olvidar sus problemas, para dedicarse a disfrutar de África.

Día 5 – domingo 5 de agosto

El domingo aprovechamos para hacer una pequeña reunión y establecer el método de trabajo para toda la semana y los distintos talleres. También hablamos de las distintas excursiones que vamos a realizar los días siguientes. Paseos por los arrozales, visita al rey de Ossouye, excursiones en piragua por la zona de manglares, proyecciones de películas con la comunidad. Por la tarde tenemos una agradable sorpresa: las mujeres de Enampore llegan al campamento y nos dan la bienvenida bailando sus bailes tradicionales. Nos animamos todos y de repente todo el campamento está bailando: los niños, las mujeres, los viajeros.

Es muy emocionante. Pronuncio unas pocas palabras de agradecimiento con la voz rota por la emoción, que Joseph traduce al dialecto djola para la comunidad. Las mujeres también nos dan las gracias por pensar en Enampore para realizar nuestras actividades y nos desean que los viajeros que no se encuentran bien se mejoren pronto. Me siento invadida por una paz y una armonía que echaba de menos. Estoy otra vez en África. Por la noche cenamos en el campamento y nos vamos a la cama pronto. Necesitamos energías para el primer día de clases.

Día 6 – lunes 6 de agosto

El primer día de clases es un caos. Llegamos al colegio CEM donde vamos a realizar los talleres y nos esperan más de 100 niños. Keba, el coordinador de los alumnos, aun no ha llegado y los niños se meten en las aulas deseosos de empezar. Llega Keba y les organiza, aun así tardamos bastante en empezar. Los viajeros hacen una pequeña presentación de cada taller y nos ponemos manos a la obra. Este año los viajeros realizan distintos talleres de reciclaje con papel y cartón, con textil y con distintos materiales para realizar muñecos para poder utilizarlos en el taller de animación en stop motion. Los talleres audiovisuales serán llevados a cabo por Toti Rovira, un montador catalán residente en la Casamance; por Lucia Hernández, la profesora del curso de fotografía del año pasado y por Mamadous Gomis, reconocido fotógrafo senegalés afincado en Dakar. En la segunda quincena de agosto llegará una profesora nueva, también española pero residente en Senegal, que impartirá un curso de video. Esperamos poder dar clases a unos 200 niños por lo menos.

Hoy es el cumpleaños de Sonia, una de las viajeras y hemos preparado una pequeña fiesta para celebrarlo. En vez de tarta, tenemos Biskrem, galletas rellenas de chocolate típicas de aquí. Joseph y Mamadou cantan cumpleaños feliz en wolof. Una partida de parchís, muchas risas, algún que otro viajero que aun no se encuentra del todo bien. Es difícil acostumbrarse a África. A mí se me hace cada vez más fácil acostumbrarme a la gente de la Casamance y a su cultura. Tenemos tanto que aprender… Toti nos cuenta que aquí los niños son de todos. Ellos llaman padre y madre a cualquier adulto y si algún niño está en peligro o se porta mal, cualquier adulto tiene el deber de ayudarle o el derecho a castigarle. Los niños aquí son tratados como adultos. Se les cuida, pero no he visto nunca a un adulto de aquí comerse a besos un niño. Es una ternura distinta, más centrada en que no le falte comida, que esté bien atendido, bien cuidado, limpio. No hay costumbre de mostrar mucho las emociones, aunque la gente en general siempre está sonriendo.

Hoy ya es el 18 de agosto. Estos doce días han pasado volando, entre los talleres, la organización del viaje del segundo grupo y pequeños contratiempos que piden tiempo extra. No he tenido tiempo para actualizar el blog, pero espero que la proxima semana pueda escribir un poco cada día. Estoy en el barco llegando a Ziguinchor, con el segundo grupo de viajeros. Hemos visto delfines y nadie se ha puesto malo, excepto una viajera que ha vomitado un poco después de la cena. Durante estos últimos días en Enampore hemos seguido con los talleres y nos hemos ido acostumbrando a las cucarachas, las moscas, los insectos no identificados; hemos disfrutado de la cerveza Flag y padecido el arroz con pollo durante 4 días seguidos. Por lo visto la despedida de mis compañeros del primer grupo ha sido muy emotiva. Todos los niños fueron a despedirse de ellos. Pero la verdadera despedida será en España. Ahí, si les pasa como me pasó a mí en los años anteriores, se van a dar cuenta de que una pequeña parte de su alma se ha quedado en Enampore. Con Papi, Vivienne, Yannick, Matar y con todos los niños, las mujeres y las personas increíbles que nos hemos encontrado por el camino. Yo empiezo mi segunda parte del viaje hoy con mucha ilusión y alegría y estoy deseando volver al campamento. Al visitar África se crea una relación muy especial que ya es imborrable y que suele aflorar a la semana de haber vuelto. Es como un nudo en el estomago, unas ganas de volver a escuchar esas voces diciendo Kasumai, Bigajem, Yooo. Y creo que gran parte de esta “morriña” africana se debe a que de repente te devuelven al cemento, al ruido, a la prima de riesgo,  después de haber estado en contacto con la naturaleza más hermosa durante muchos días. Es la llamada de la tierra y cuando te alejas duele como si te arrancaran una parte de ti. No sé si mis compañeros de viaje sentirán lo mismo. Estoy segura de que algunos sí. Ana, Teresa, Lola, Sonia, Sonia la otra, Paloma, Enrique, María José, Marcos, Araceli, María Jesús, Carlos Barcelona, Carlitos. Gracias por haber compartido esta experiencia y gracias por ayudarnos a financiar nuestros proyectos. Espero que lo hayáis pasado bien y que repitáis el año que viene. Os mando un abrazo enorme.

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Primeros días

Empezamos este blog desde el campamento de Enampore, Senegal, donde llegamos ayer sábado 4 de agosto con el primer grupo de viajeros. Desde que salimos el día 1 de agosto del aeropuerto de Madrid, hemos vivido ya muchas experiencias inolvidables. Vamos a intentar resumirlas en este pequeño diario de viaje, esperando que os llegue un poco de todo lo que estamos viviendo en el continente africano.
Día 1 – miércoles 1 de agosto
Viajeros: 14 Profesores: 4
Blanca Pérez, que en principio iba a viajar con nosotros, finalmente no puede realizar el viaje. Nos acordamos mucho de ella y le mandamos un fuerte abrazo desde aquí.
Salimos en horario sobre las 18h con un vuelo de Iberia. El primer susto nos llega en el mismo aeropuerto: parece que hay overbooking y que Carlos Perelló tendrá que quedarse en tierra, pero afortunadamente no es así. El vuelo es tranquilo, sin sobresaltos, la llegada a Dakar caótica; buscamos nuestros equipajes y llegamos al hotel Cap Ouest, un lugar encantador a pocos metros del aeropuerto, con una pequeña playa. Ahí nos quedaremos hasta el día 3. Nos conocemos y compartimos una cena tardía y mucho cansancio. María y Lucia, las coordinadoras de los talleres, ya se encuentran en Enampore. Están preparando el campamento para nuestra llegada. Nos dicen que toda la comunidad está deseando que lleguemos. Recuerdo cuando nos fuimos el año pasado, la tristeza que nos invadió cuando tuvimos que despedirnos de los niños. El trabajo de todo un año ha dado sus frutos y ahora hemos vuelto con más talleres y más material audiovisual. Todos tenemos ya muchas ganas de bajarnos a la Casamance.
Día 2 – jueves 2 de agosto
Aprovechamos el día para conocer mejor la ciudad. Dakar es una ciudad de muchos contrastes. Estatuas millonarias y barrios olvidados, edificios lujosos rodeados de guardias y casas que se caen en pedazos. A última hora de la mañana, llegamos en piragua a la playa de Ngor y comemos en un chiringuito unas gambas exquisitas. Muy pronto nuestras comidas dejarán de ser variadas: pollo y pescado, pollo y arroz. Y mango. Por la noche, nos quedamos en el hotel. Estamos todos muy cansados y nos acostamos pronto. Yo aprovecho para volver a revisar las fichas de los talleres. Este año tenemos previsto impartir dos tipos de talleres: los audiovisuales, para dar continuidad a los del año pasado y seguir con la formación de los alumnos y los de reciclaje, que llevarán a cabo nuestros viajeros, por los que no se necesita una formación específica, pero que darán la oportunidad a niños y viajeros de aprender nuevas técnicas para aprovechar los desechos. Tengo ganas de llegar a Enampore.


Día 3 – viernes 3 de agosto
Por la mañana Visitamos la Aecid (Agencia de Cooperación al Desarrollo) y tenemos una reunión con Mariela Calvo, de la Embajada de España e Inés Diego, de la Aecid, que nos cuentan el trabajo de ambas instituciones en Senegal. Es un momento difícil, pero hay muchas cosas por hacer y no hay tiempo para desanimarse. Hablamos de posibles proyectos comunes. Por la tarde nos vamos a pintar unas calles de la Medina, colaborando en un proyecto que se llama África Color. Es una experiencia muy interesante, para volver a dar color a un barrio olvidado por las autoridades y nos alegra poder hacer nuestra pequeña aportación. Dejamos nuestra huella, el símbolo de Cineastas en Acción. Durante el día tenemos otro pequeño susto: una de las viajeras no da señales de vida, pero la volvemos a encontrar en la entrada del puerto. Sobre las 20h cogemos el barco rumbo a Ziguinchor. La llegada está prevista para las 10 de la mañana. Durante la travesía, muchos de los pasajeros se marean; otros, los más afortunados, disfrutan de los delfines, de la música y de la cerveza Flag.

On est ensemble

Queridos amigos y socios de Cineastas en Acción,
Este año estamos muy contentos y satisfechos. A pesar de la situación económica y anímica del país, hemos conseguido no solamente continuar con el trabajo de nuestros talleres audiovisuales en Senegal, sino aumentar del número de los mismos y, consecuentemente, el número de niños beneficiarios. Parece que la solidaridad sube con la prima de riesgo y la gente se vuelve más sensible a los problemas de los demás. Este verano vamos a poder impartir clases de cine y reciclaje a más de 200 niños de entre 6 y 16 años y estamos muy orgullosos. Queremos dar las gracias a todas esas personas y empresas que creen en nuestro trabajo nos animan a seguir adelante, ya sea con aportaciones económicas, como con material audiovisual, apoyo en las redes sociales o simplemente por aguantarnos y animarnos en los momentos bajos. También queremos dar las gracias a nuestras familias, que nos apoyan siempre, a pesar de todo. Este blog va dedicado a todos ellos, amigos, familiares y colaboradores, gracias a los cuales es posible nuestro trabajo. Espero que disfrutéis de estas líneas y estas imágenes y os invitamos a seguir nuestras aventuras durante todo el mes de agosto. Y como dice la gente de la Casamance, on est ensemble, estamos juntos.

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¿Y ahora qué?

Después de una semana de reflexión, descanso y reencuentros, volvemos al blog para informaros de las acciones que vamos a llevar a cabo a partir de ahora.

Las fotos de los alumnos del taller de Lucia y el documental de los alumnos de Eli han salido tan bien que hemos pensado en montar una exposición itinerante para que todo el mundo pueda ver esos trabajos. Empezaremos por Madrid y luego nos moveremos por distintas ciudades de España (aunque pensamos llevarla de vuelta también a Senegal). Vamos a buscar patrocinios para financiar la exposición y los talleres del año que viene. Estamos más activos que nunca y muy pronto os contaremos las novedades de esta nueva etapa de Cineastas y Cinemalité.

Mañana nos vamos a Córdoba, donde nos han invitado a las VI jornadas Cultura y Desarrollo que tendrán lugar desde el 21 al 23 de septiembre de 2011 en el marco de Festival de Creación jóven Eutopía. Os mantendremos informados acerca de las novedades que allí se expongan.

¡Hasta muy pronto!

La despedida

Viernes 3 de septiembre

Hoy es el último día de clase. La semana se ha pasado volando y ha sido tan intensa que no he tenido tiempo ni siquiera de actualizar el blog. Para mañana hemos organizado una fiesta de despedida. Hoy vamos a preparar bisap, una bebida típica de aquí, y ya tenemos listos los diplomas que entregaremos a los alumnos que han acabado los talleres. Mi cabeza está ya en Madrid, porque me esperan unos meses intensos de divulgación y difusión de nuestro trabajo, pero no quiero perderme ni un momento de lo que aun me queda por vivir en este pequeño trozo de paraíso en el que nos encontramos.

Durante estas dos semanas hemos tenido la suerte de vivir momentos inolvidables, gracias al hecho de estar rodeados de gente maravillosa, llena de energía, amabilidad y sentido del humor. Nos hemos dado cuenta de que no somos tan distintos, nos preocupan las mismas cosas pero tenemos distintas formas de atajar los problemas. Aquí, en esta parte de la Casamance, todo gira alrededor del núcleo familiar y de la comunidad. Todo es común, todo se comparte, no existe el individualismo. Hay un respeto inmenso por los mayores, las mujeres son las que toman las decisiones más importantes y los niños son escuchados como si fueran adultos. Se les da grandes responsabilidades desde pequeños y tienen la posibilidad y la suerte de vivir en contacto con la naturaleza las 24 horas del día. Eso hace que su mente se desarrolle libremente y que su cuerpo sea ágil y más fuerte. Los niños de África son niños felices, afortunados por tener a padres y familiares que se ocupan de ellos y que les enseñan el respeto por su entorno y por los demás, hablando con ellos de forma relajada y como audltos. No tienen tele y no tienen juguetes, porque no los necesitan. Cada árbol, cada animal, cada casa es para ellos un juguete, una fuente de diversión y de aprendizaje. No les he visto llorar ni una sola vez, son niños sonrientes y educados, muy limpios, respetuosos y llenos de alegría. Los alumnos que hemos tenido nos han sorprendido por su aplicación y su constancia. Han llevado a cabo las tareas asignadas en los tiempos pactados y con creatividad. Pronto podréis ver sus trabajos en una exposición itinerante que estamos preparando.

El domingo saldremos en barco rumbo a Dakar y el miércoles estaremos en tierra española. No voy a echar de menos los mosquitos y la humedad, pero voy a echar de menos todo lo demás.

Esperamos haber podido transmitiros un poco de nuestras vivencias y os animamos a compartir con nosotros vuestras opiniones acerca del blog y de este tipo de proyectos. Queremos dar las gracias a los que nos han seguido en este viaje y os animamos a que sigáis apoyándonos con la difusión de nuestra actividad entre vuestros contactos. Ha sido un placer compartir con vosotros esta experiencia. Hasta pronto.

El proyecto en común

Viernes 26 de agosto

Hola a tod@s. Aquí abajo encontraréis el tercer video que hemos grabado en estos días. En la presentación hay un pequeño error de ortografía, pero no hemos podido corregirlo por temas de electricidad, se nos iba…

Quiero aprovechar esta entrada del blog para dar las gracias a toda la gente que está haciendo posible que este proyecto se esté llevando a cabo. Antes de nada a nuestros socios, que con sus aportaciones nos permiten seguir haciendo este tipo de actividades. También queremos agradecer la ayuda y el apoyo de Nicolás De La Carrera, nuestro colaborador y amigo y hacer un link a su página para que podáis echarle un vistazo: www.festivalxeex.com. Se trata de un festival súper interesante que se lleva a cabo en Dakar. Nico lleva más de 19 años afincado en Dakar y es un enamorado de África. También queremos agradecer a la asociación Cíclica que desde la Tabacalera de Madrid nos ha proporcionado varios ordenadores para que podamos dejarlos aquí, para en un futuro crear un aula de informática. Y todos los amigos que nos han ayudado en la organización de los conciertos y proyecciones para recaudar fondos: la sala Sol, los Sweet Vandals, Dwomo, los Right Ons, Puy y Penélope, Alexa y Luis, Eduardo, Foncho, Iván y Ruby Records, Nacho,  Marina y Paloma; la productora ACC Producciones que nos ha dejado una Panasonic P2; nuestra compañera Ainhoa que nos ah dejado su otra Panasonic; Clara Cosials, directora de la escuela Metrópolis, que nos ha dejado su proyector; Medicus Mundi Extremadura, que nos ha dejado varias cámaras de foto; David León, que nos ha dejado su valioso Macpro que ha recobrado vida justo el día antes de irnos; El Deseo S.A., Tus Ojos y La butaca de la gata roja, videoclub de Lavapiés que nos han dejado las películas para las proyecciones. Espero no haberme olvidado de nadie, pero si lo hecho espero que lo entendáis. A todos vosotros, mil gracias.

Hoy viernes nos vamos todos juntos a visitar la casa impluvium, una casa tradicional de la zona que necesita urgentemente una rehabilitación. En esta casa viven 5 familias, más de 20 personas, dos de las cuales, Matar y Natasha,  son alumnos de Eli y Lucia.

Queremos que los alumnos se impliquen de forma conjunta para sacar fotos y videos y recaudar dinero para conseguir los materiales y la mano de obra. Se apuntan también los chiquititos, así que cuando llegamos a la casa somos más de cincuenta… En la casa son necesarias varias mejoras y tratándose de una casa tradicional de la zona, los trabajos son un poco delicados, porque hay que utilizar nuevos materiales respetando la estructura y el diseño. Pronto pondremos el proyecto en la web para que podáis tener más información y hacer una aportación, si os apetece. Después de la visita a la impluvium, algunos de los alumnos van a soltar las vacas a los campos. Por la tarde llueve muchísimo y a las 9 ya no tenemos luz. Cenamos con velas, en compañía de dos españoles que están de vacaciones por la zona. Nos acostamos pronto porque nos espera un fin de semana intenso.

Sábado 27 de agosto

Es sábado, día de partido. El equipo de Enampore se enfrenta al de Camobeul, una aldea cercana. Por la mañana juegan los más pequeños, mientras que por la tarde el campo de futbol se llena de gente (creemos que más de 400 personas). Todos han venido andando desde las aldeas cercanas; algunos han caminado bajo el sol y la lluvia durante más de una hora y hay un ambiente súper agradable y distendido. Enampore gana y cuando el partido termina, las mujeres se alejan cantando para celebrar la victoria. Por la noche hay una “fete dansante”, una especie de mezcla entre discoteca y salón de baile, en la que participa gente de todas las edades. Este tipo de eventos se parecen mucho a las fiestas de pueblo de España. En el fondo no somos tan distintos. Llueve sin parar y nos dormimos una vez más con el sonido de los pájaros y las gotas de lluvia.

Domingo 28 de agosto

Hoy no hay clase y nos hemos propuesto ir a explorar los alrededores. La verdad es que llevamos una semana de mucho trabajo. Por las mañanas tenemos las clases y por las tardes tenemos trabajo de “oficina”: montamos los videos, seleccionamos las fotos, enviamos correos… así que hoy nos vamos de excursión. Moís nos ha dicho que tenemos que ver sin falta un pueblo que se llama Bandjal. Joseph se ofrece para acompañarnos, renunciando a ver el partido de futbol en el que juega su pueblo. Bandjal se encuentra al final del camino que sale desde Ziguinchor y es el último pueblo. A partir de ahí, hay que coger una piragua para desplazarse. Hasta hace poco estaba muy aislado, pero recientemente han terminado una carretera que, aun estando sin asfaltar, se puede recorrer fácilmente hasta durante la época de lluvias. Llegamos después de una hora y 40 minutos de paseo por tierras de manglares. Vemos aves muy bonitas, blancas con cuello largo y fino, parecidas a nuestras garzas. Se nos cruza un lagarto gigante que huye asustado y por el camino nos encontramos con los jóvenes de los pueblos vecinos que se van a ver el partido. Tenemos suerte, hace un día precioso. Bandjal es un pueblo sumergido entre el rio Casamance y los manglares que lo rodean. Muy pequeño, tiene una escuela construida por la cooperación española y una maternidad. Las casas son de arcilla y paja y la gente es hospitalaria. Los niños nos acompañan durante todo el tiempo y nos enseñan el pescado que acaban de coger. Llegados al final del pueblo nos volvemos a Enampore, donde nos enteramos que el pueblo de Joseph ha ganado el partido.

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¡Primeros días de clase!

Hoy es viernes 26 de agosto. Llevamos 5 días de talleres y las cosas van francamente bien. Esto es lo que ha pasado en estos días. Miralo en el video adjunto.

Lunes 22 de agosto

El lunes nos levantamos pronto, después de una noche de lluvia ininterrumpida. Pensamos que tal vez nuestros alumnos no se presenten, por la tormenta que está cayendo, pero llegan puntuales y las clases empiezan. Antes limpiamos todos juntos las aulas, que están sin utilizar desde hace más de dos meses. Hacemos una breve presentación para conocernos mejor. Sobre las diez llegan los más pequeños, los del curso de dibujo. Vienen acompañados por un profesor, dado que sólo hablan djola, el dialecto local. Entre todos colocamos la alfombra y, después de quitarse los zapatos, entran y se sientan juntitos para empezar a dibujar. Voy a echar un vistazo a Lucia y Eli. Sus alumnos parecen tímidos, pero es el primer día, es normal. Todo parece marchar bien. A las doce las clases terminan y hacemos el punto de la situación. Los alumnos de Lucia están encantados con las cámaras. Han empezado a hacer fotos, han visto como se cambian las baterías, como se enciende la cámara de foto y han empezado a ver los tipos de encuadres. Los alumnos de Eli también han empezado a familiarizarse con la cámara de video.

 Martes 23 de agosto

Los alumnos de Eli aprenden a diferenciar los planos. El curso se centra en el documental, así que empezamos a hablar de las entrevistas. Lucia también habla de los distintos planos y sale con sus alumnos al patio para empezar a familiarizarse con la cámara. Lo que más nos sorprende es la educación, el respecto y la simpatía con la que nos tratan. Por la tarde Eli y yo vamos a Ziguinchor para intentar conectarnos a Internet. Cogemos un scooter y nos aventuramos pro un camino de tierra, lleno de pozas de agua y agujeros escondidos. Llegamos a Ziguinchor y a los 5 minutos se corta la luz en toda la ciudad. El viaje ha sido en balde, pero a la vuelta vemos unos tucanes preciosos, otros pájaros con las alas turquesa y negras que nos saludan desde un árbol y un lagarto gigante (de más de un metro y medio) se nos cruza en la carretera. En África todo es aventura, hasta un viaje de 20 minutos en moto. Desde que estamos aquí solo he sentido paz, tranquilidad, amabilidad, amor por la naturaleza, respeto, educación, buen humor. África es nuestra parte mejor, la mejor parte del hombre, la que aun no ha perdido los valores, la que sigue viviendo en contacto y en armonía con la naturaleza. Todo va bien. Los talleres van de maravilla. Los chavales están contentos, emocionados. Creemos sinceramente que en una zona como esta, libre de conflictos y de hambrunas, es importante proporcionar formación y educación, sobre todo vinculada a las nuevas tecnologías. Queremos que los jóvenes tengan la posibilidad de expresarse y de comunicar al resto del mundo sus inquietudes. Queremos que la gente sepa que África está llena de belleza, de cultura, de alegría y de ganas de vivir.

Miércoles 24 de agosto

Hemos tenido que hacer una selección de alumnos para estos primeros cursos, así que muchos de los que estaban interesados se han quedado fuera. Ya estamos planeando los talleres del año que viene. Nos gustaría encontrar financiación para poder hacer más. La infraestructura de la zona es perfecta: tenemos un campamento que podría alojar a más de 10 profesores y hay alrededor de 500 alumnos en el colegio de Enampore que podrían beneficiarse de los talleres. Estamos pensando en poner en marcha talleres de pintura, escultura, manualidades, reciclaje, informática para niños y adultos. La energía que nos contagian aquí es increíble.

Los chicos y también el resto de gente que nos cruzamos a diario en    nuestro camino a la escuela o durante las excursiones es amable, educada, sonriente, pacifica. Por las noches nos quedamos en el campamento con Mois, el gerente, Genevieve, la cocinera y Mariem, la camarera, charlando de cosas sencillas. Nos reímos intentando explicarles que hemos descubierto una nueva especie de pájaro, el pájaro skype, que hace el mismo sonido que el programa de Internet. Ellos se ríen, nos enseñan nuevas palabras en djola y pasamos un rato agradable. No tenemos agua corriente, a veces hay cortes de luz, llueve mucho, hay cucarachas gigantes, muchísimos mosquitos y la ducha está fría, no hay café ni leche, pero no tenemos ningunas ganas de volver a España.

Jueves 25 de agosto

El jueves los alumnos de Lucia se van de excursión. El objetivo es ir a sus propias casas para hacer fotos de temática libre. Algunos eligen sus padres o abuelos; otros, algún rincón de su casa o del jardín. Los familiares están sorprendidos por la iniciativa y se alegran de que los niños participen en el taller. Los alumnos de Eli están decidiendo el tema del documental que rodarán la semana que viene. Finalmente, escogen rodar la vida de un habitante del pueblo e Enampore. Durante el rodaje, le seguirán en sus actividades diarias, haciendo  hincapié en las peculiaridades de la zona. Yo intento lidiar con mis pequeños alumnos: hoy me han dejado sola con ellos y, como ya han cogido confianza, se me suben a las mesas de la clase, se pegan entre ellos, entran y salen sin parar (siempre pidiendo permiso), me hacen miles de preguntas en djola a las que obviamente no sé contestar y no paran de llamarme Lulú (blanco en djola) con tono cariñoso. Si me quedo parada, algunos de ellos empiezan a hacerme trenzas o me dan masajes a la espalda y a las piernas. Todos los días, tengo por lo menos a 3 de ellos que me acompañan de la mano hasta el campamento, para que no me pierda. Luego, se dan la vuelta y me saludan con la mano, sonrientes. Por la tarde tenemos otra proyección; esta vez elegimos un documental sobre inmigración titulado Djarama, de Chus Barrera. Los africanos con los que hemos hablado, tienen una visión muy equivocada de la realidad europea. Piensan que ahí  se les acoge como ellos nos acogen aquí. Con una sonrisa, con respeto. No conocen las historias de sus compatriotas que pierden la vida en el mar y que, si sobreviven, se arriesgan a ser encarcelados o repatriados. Piensan que en Europa la vida es mucho más fácil, que se vive en paz, que se comparte todo y que es fácil encontrar un empleo. Les hemos hablado de la falta de valores que hay ahí, que los niños no pueden corretear libres como aquí, que en Europa cada uno va a lo suyo, que tienen que valorar lo que tienen aquí, el compartir, las decisiones tomadas entre todos, en comunidad.

Por cierto, tenemos una muy buena noticia: hemos conseguido conectarnos a internet desde el mismo campamento. Por la noche me pongo en el centro del patio con un teléfono en  una mano y el ordenador en la otra, intentando encontrar la zona de máxima cobertura. Los habitantes de la aldea que pasan por ahí me miran extrañados, pero me saludan de forma educada, como siempre y se alejan. Tardo más de dos horas para subir un video de unos 30Mb. Pero lo consigo. Las noches pasan lentas y los mosquitos nos obligan a acostarnos pronto. Nos dormimos escuchando el pájaro skype, los grillos y las gotas de lluvia que caen sin parar.